sábado, 27 de diciembre de 2008

Los psicólogos aconsejan juguetes que aporten valores positivos a los niños

La elección debe también tener en cuenta los gustos de los más pequeños.
Desde los centros educativos se pueden dar orientaciones a padres y alumnos

NURIA MUÑOZ


El inicio de las vacaciones y la suspensión de las clases en los centros educativos traen consigo, como cada año, un periodo marcado por el consumo de productos de tipo lúdico, un caso acentuado cuando son los más pequeños los destinatarios de este tipo de compras. La cuestión más acuciante es la de delimitar cuáles son los juguetes denominados educativos, productos que, en opinión de la psicóloga Rosa Robres, son, a priori, todos aquellos que cumplan la función de enseñar algo al niño. "Los juguetes juegan un papel muy importante en su formación integral, y ejercen una acción educativa en el sentido más amplio, es decir, en formación de conceptos, expectativas o socialización", afirma. A lo largo de los últimos años, las preferencias de los pequeños han cambiado, debido a la evolución de nuestra sociedad y a la influencia, también en ellos, de los medios de comunicación. "Muchas veces los niños escogen juguetes en función de las modas impuestas, por lo que es muy importante que en esta elección estén asesorados por los padres, que deben tener en cuenta tanto los gustos del niño como la función que estos productos van a tener en él", explica Robres, que recuerda que la sociedad de consumo afecta más a los pequeños debido a su menor capacidad de análisis. Por eso, afirma, la percepción del regalo se ha modificado, ya que en el año se compran juguetes en varias ocasiones.

Existen varias orientaciones para los padres que van estos días a comprar juguetes, como por ejemplo, tener en cuenta los deseos del niño, su edad y la finalidad de estos. Así, según comenta la psicóloga, es necesario valorar la personalidad del pequeño, para que el producto pueda aportarle algo positivo, como los juegos artísticos o de atención en niños hiperactivos o los de tipo socializador en personas introvertidas. "Son positivos los juguetes sencillos en los que el niño desarrolla su capacidad de fantasía y puede darle una gran gama de usos. También es importante no comprar juguetes por satisfacer un capricho momentáneo, puesto que el exceso no ayuda a jugar más", apunta Rosa Robres.

POR EDADES

En opinión de la psicóloga, durante los primeros 18 meses el niño necesita juguetes que le ayuden a descubrir su cuerpo y a distinguir texturas y formas. Cuando cumple un año y comienza a andar, son perfectos lo juguetes para empujar y, a partir de los dos años aquellos que satisfagan su curiosidad por su entorno, como construcciones. "De tres a cinco años comienza la etapa social y ya están capacitados para jugar con pinturas, construcciones y manualidades. De seis a ocho años le gustan los juegos de experimentación y movimiento, y de nueve a once años se interesan por actividades deportivas, juegos de estrategia y reflexión, audiovisuales y electrónicos", añade Robres, que matiza que a partir de los doce años es cuando comienzan a desaparecer las ganas de jugar y empiezan a preferir libros, música y videojuegos.

Desde los centros educativos el profesor o tutor puede servir de orientación a padres y alumnos sobre la elección de los juguetes, pero es importante que exista una educación en valores en el día a día, sobre todo cuando son frecuentes las noticias acerca de juegos de corte violento a lo largo de los últimos años. Para Robres, "la conducta violenta y agresiva en los niños se da de forma natural, pero no hay que fomentarla, sino que hay que educar con el diálogo y la comunicación, y no con la represión. Además, es conveniente fomentar las actividades de relaciones sociales y deportivas para que nuestros hijos no se encierren en actividades individualistas".

Tomado del Diario de Córdoba